Si el niño muestra signos de trastorno por déficit de atención con hiperactividad y sus síntomas llegan a preocupar por alterar significativamente su vida cotidiana, debe consultarse al pediatra o médico de familia, que será quien realizará un diagnóstico y derivará a un especialista.
Es importante tener una evaluación médica primero para comprobar si hay otras posibles causas que originen estas dificultades.
Si el niño ya está recibiendo tratamiento, él o ella deben ver al profesional con regularidad hasta que los síntomas hayan mejorado en gran medida y luego cada tres o cuatro meses si los síntomas son estables.