La mayoría de los niños sanos pueden ser desatentos, hiperactivos o impulsivos en un momento u otro. Es normal que los niños en edad preescolar tengan poca capacidad de atención y sean incapaces de seguir una actividad durante mucho tiempo hasta su finalización. Incluso en los niños mayores y adolescentes, la atención a menudo depende del nivel de interés.
Lo mismo ocurre con la hiperactividad. Los niños pequeños son muy energéticos y a menudo consiguen cansar a sus padres mucho tiempo antes de que lo estén ellos. Además, algunos niños tienen, por naturaleza, un mayor nivel de actividad que otros. Los niños nunca deben ser clasificados con el trastorno simplemente porque sean diferentes de sus amigos o hermanos.